Y comenzó a llover
Hace unos días me encontré con una frase que se quedó en mi cabeza haciendo ruido. Me pareció tan cierta y me sentí tan identificada porque ha sido real en mi vida. La frase es la siguiente: "Le pedí a Dios que me ayude a crecer y comenzó a llover".
Sinceramente, he estado pensando en esa frase desde que la leí, estuve meditando en ella y me hizo recordar que cuando nosotros pedimos algo a Dios, no es como que vaya a hacerlo de un día para otro, sino que hay un proceso por el que tenemos que pasar para llegar a ello. Si pedimos a Dios que nos ayude a crecer, no sucederá que al otro día seremos más maduros y sabios espiritualmente; es como cuando tienes una planta.
Si en algún momento de tu vida has tenido la oportunidad de sembrar una semilla y cuidar de ella hasta que se convierta en una planta o un árbol, creo que entiendes muy bien a dónde voy. Y si no, permíteme explicarte. Yo no soy de plantas, pero en algún proyecto escolar me tocó sembrar una semilla (no recuerdo de qué era). Para que de esa semilla se convirtiera en una plantita, era necesario regarla con agua todos los días para que pudiera crecer.
Ahora podemos entender esta frase mucho mejor. Si nosotros le pedimos a Dios que nos ayude a crecer, Él hará llover. A veces, esta lluvia viene como pruebas o situaciones que nos tocará enfrentar. Algunas serán difíciles, pero ten por seguro que, si tomas la mano de Dios, gracias a esa lluvia vas a crecer en Él.
El día de hoy quiero decirte que valores y des gracias a Dios por esos días de lluvia, que a veces pueden ser desde lluvias ligeras hasta tormentas, pero después podrás ver que a través de ello has adquirido muchos aprendizajes que te harán crecer, madurar y fortalecerte en Él. Solo un consejo que puedo darte: aférrate a Dios, ya que Él es el que nos sostiene y no nos dejará caer. Que no te dé miedo crecer. La lluvia, aunque a veces es algo caótica, siempre trae consigo grandes cosas.
Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.
Filipenses 1:6
Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.
Santiago 1:2-4
¡Hasta la próxima! 😉😊
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