Algo más
Hace unos días atrás tenía una conversación con mi mamá donde platicábamos acerca de cuando dejamos de servir en la obra del Señor, y lo triste que es cuando el dejar de servir se nos llega a hacer cómodo. Muchas veces nuestra vida como cristianos llega a ese punto de comodidad.
Una vez el pastor de mi iglesia mencionaba que es cuestionarse cuando un cristiano está sin servir y no siente nada, no hay incomodidad ni deseo de hacerlo, es de preguntarse a uno mismo: ¿qué está pasando?, ¿por qué me siento cómodo así? Podría contarte el testimonio de varias personas que me han platicado cómo, estando sin servir en ningún área del ministerio, los hacía sentir incomodidad y cierto deseo de querer dejar de ser cristianos de banca. Pero no te voy a contar lo que otros me han platicado, sino lo que yo he vivido respecto a ello.
La primera vez que comencé a servir en mi iglesia, tenía 13 años. Fui parte del staff en unas escuelitas de verano. Recuerdo que estuve de auxiliar de mi mamá, que estaba como maestra. Si te cuento de mi primera experiencia sirviendo, te diría que no fue la mejor: me regañaron. Pero gracias a Dios eso no me detuvo, hubo cosas que mejorar y mucho que aprender. Después, cuando tenía 15 años, Dios puso el gran deseo en mi corazón de empezar este blog, pero algo en mi interior quería más. Sabía que podía involucrarme en algo en mi iglesia local. Si no me falla la memoria, a esa edad también empecé a apoyar como secretaria de mi grupo de jóvenes.
A los 18 años recuerdo que, aparte de este blog, que ha sido un gran apoyo para mi crecimiento espiritual, empecé a sentirme que no estaba haciendo nada. Nunca voy a olvidar que un domingo en la iglesia, estando sentada en una banca, tuve un pensamiento donde le dije a Dios: "Si esto es todo lo que hay, no lo quiero. Sé que hay algo más que esto. Quiero servirte, Señor. Tú dime dónde, y donde sea que me digas, ahí voy a servir".
Tengo que decirte que esta historia me sigue impactando mucho hasta la fecha, y no por vanagloria, sino porque puedo decirte con toda seguridad que ese deseo solo lo produce Dios. Después de ese momento, el resto es historia. Dios me llamó a servir en el ministerio de niños, y ha sido una de las cosas más inesperadas que me ha sucedido, porque realmente nunca me lo imaginé. Pero así de sorprendente es el Señor.
El día de hoy te quiero invitar a que reflexiones en tu interior si has caído en la comodidad de ser un cristiano solo de banca o si realmente hay el deseo en ti de servir. ¿Te sientes cómodo no haciéndolo? Te animo a examinarnos delante de Dios sobre nuestra vida como cristianos y que, si te sientes incómodo, no te preocupes. Ora al Señor y créeme que Él te dará la dirección para saber dónde dirigirte. Y créeme que, aun sirviendo, no dejas de seguirte sintiendo incómodo, y lo digo en el buen sentido. Siempre estás pensando en qué más hacer. No digo que tenga un espíritu de servicio, más bien, diría que lo intento, pero Dios es el que produce en nosotros el querer como el hacer.
porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.
Filipenses 2:13
Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.
Juan 12:26
Esto es todo por el día de hoy, te invito a que compartas esta publicación y no se te olvide que público algo nuevo todos los Martes, que tengas una muy buena semana y que Dios te bendiga.
¡Hasta la próxima! 😉😊
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