¿Te sientes pleno?
Retrocediendo un poco en el tiempo, hace poco más de un mes tuve una conversación bastante interesante con Dios, donde realmente me quebré, me desbordé. Suelo llamarle "lloración", que es llorar y orar al mismo tiempo. Realmente fue un momento en el que literalmente le dije a Dios: "Ten, toma el control".
Allá por el mes de agosto tuve la oportunidad de ir a un evento de jóvenes donde el tema principal fue "La plenitud en Cristo". La pregunta que nos hacían como parte del mensaje era: ¿eres pleno?, ¿de qué depende el que tú seas pleno? Realmente fue de bendición. Mi mentalidad al salir fue: "Realmente me siento plena, tengo a Cristo en mi vida".
Con el paso de los meses y varias situaciones aconteciendo en mi vida, solo veía cómo las cosas dejaban de ser las mejores a mi parecer. Si te soy sincera, esa plenitud que yo creía tener, poco a poco fui dejando de sentirla. Sin darme cuenta, empecé a vivir cada día intentando convencerme a mí misma de que estaba bien. ¿A dónde se había ido esa plenitud que decía tener?
Llegó un momento en que toda aquella palabra que se me había compartido en ese mensaje empezó a resonar mucho en mi cabeza (sé que era Dios hablándome). De repente, una pregunta sonó con fuerza dentro de mí y fue: ¿de qué depende tu plenitud? Me di cuenta de que definitivamente mi plenitud no dependía de Cristo, sino que se estaba basando en aquello que no tenía, no lograba o no conseguía, al ver que las cosas no me favorecían.
Dios me llevó a darme cuenta de que mis afanes me estaban haciendo olvidar que mi plenitud no tenía por qué depender de mis circunstancias, sino de Él, ya que todo lo que tenemos es pasajero. Así como lo tenemos hoy, podríamos no tenerlo mañana. Imagina que el sentirte bien, seguro, feliz o pleno dependiera de tu trabajo, tu economía, tu familia, etc., pero ¿qué pasaría si ya no tienes trabajo, si tu economía se desploma o pierdes a las personas que amas? ¿Dejarías de sentirte pleno? ¿Dejarías de ser feliz? Creo que es bastante triste que nuestra felicidad dependa de cosas que tarde o temprano se terminan.
Esa noche que hablaba con Dios, le dije que quería sentirme plena, que era algo que quería sentir todos los días, pero no por mis circunstancias o condiciones de vida, sino porque lo tengo a Él en mi vida, al Dios que es eterno, que es para siempre, que no abandona, al Dios que puede darme una paz inexplicable aunque parezca que todo va en mi contra o que todo se viene encima, el que puede darme calma en la tormenta, esperanza y que tiene un propósito muy especial para conmigo. De Él quiero que dependa mi vida entera, en Él estoy completa.
Deposité todo en Dios, y le dejé el control. Créeme que hasta la fecha tengo una paz que no sé describir. Y la verdad no es como si todo en mi vida estuviera yendo de lo mejor (hablando humanamente). Como todos, tengo días en los que sonrío mucho, pero también aquellos donde suelo llorar. Sin embargo, a pesar de mis circunstancias, encuentro mi fortaleza, consuelo y felicidad en Dios.
El día de hoy me gustaría invitarte a meditar en esto, y te animo a que puedas sentirte pleno no por lo que tienes o no tienes, sino porque Cristo está en tu vida.
y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.
Colosenses 2:10
¡Hasta la próxima! 😉😊
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