Si tienes un problema...

Hay una frase muy popular que dice “Si tienes un problema, el primer paso es reconocerlo y aceptarlo”. Y creo que es tan cierta. ¿Cómo enfrentar o corregir algo si ni siquiera lo reconocemos como un problema? Después de que nos damos cuenta de ello, aceptarlo nos ayuda a ser mucho más conscientes de que hay un problema en el que tenemos que trabajar, y no, no soy psicóloga, es importante aclararlo, solo hablo desde mi joven experiencia.

Estos días he tenido algunas dificultades algo agobiantes en cuanto al manejo del estrés y el preocuparme por cosas de las que no puedo tener el control y mucho menos saber qué es lo que pasará. Hace una semana, tuve un momento bastante difícil y agobiante, donde tuve que reconocer un problema con el que estaba luchando, al cual me negaba a reconocer y mucho menos aceptar delante de Dios.

Tuve una crisis de ansiedad que sobrepasó cualquier mini crisis que puede haber experimentado antes y he llegado a compartir en este blog. Fue tan intenso y real en ese instante que me llevó a estar de rodillas, y decirle a Dios entre lágrimas “¡tienes razón!, tengo este problema, lo reconozco delante de ti, no quería aceptarlo, pero yo no puedo, aquí está”. Siendo totalmente transparente y honesta, llevaba tiempo intentando normalizar que el sobre pensar las cosas y la ansiedad no era un problema en mi vida, tal vez a una pequeña escala, tal vez un uno por ciento, pero a medida que no lo reconocía como un problema, ese porcentaje incrementó un poco hasta llevarme a un momento donde me sentí tan agobiada y asfixiada no solo mentalmente sino que ya era algo que pasó a mi cuerpo, se me dificultó el respirar y la desesperación, el miedo y la duda, eran más reales que nunca. 

Dios tenía ya unos días antes, hablando a mi vida diciéndome “¿hasta cuándo vas a reconocerlo y dejar que te ayude con eso?”. Desde que era niña crecí escuchando que un cristiano no podía pasar por problemas de ansiedad, que reconocer la idea de que tal vez estaba empezando a tener un pequeño problema con ello, para mí no era posible. Pensaba cosas como “¿Cómo yo, voy a tener problemas de ansiedad?” o “¿Qué van a pensar de mí?”, ciertamente mi orgullo hablando por sí solo.  

Al momento que escribo esto, debo admitir que me está siendo algo difícil hablar tan abiertamente sobre lo que estoy luchando actualmente, y más sobre un tema que para algunos puede ser considerado un tema tabú (algo que no es tan bien visto hablarlo abiertamente) dentro de la iglesia, pero Dios ha puesto en mi corazón contarlo aquí porque tal vez a alguien pueda serle de ayuda mi testimonio al respecto.

Estos días lucho con la ansiedad, tal vez no a una gran magnitud, pero, es así. Y déjame decirte que no es un pecado, no somos perfectos y nuestra humanidad sigue estando aquí, la ansiedad es miedo al futuro, la inseguridad, el angustiarse porque no tenemos el control de las cosas ni la manera de saber lo que pasará, creo que en cierto modo todos lo hemos experimentado en algún momento, preocuparnos por lo que pasará. Pero lo que sí es pecado es creer que tú solo puedes (gobernado por el orgullo), y creer que Dios no puede ayudarte. En Cristo se encuentra la respuesta a nuestra ansiedad y preocupación. Él tiene el control de nuestra vida y podemos confiar y descansar en que es así, y no hay por qué preocuparse. Podemos confiar en él y depositar toda ansiedad y cargas en él. 

Estos días Dios me ha estado enseñando tanto respecto al tema, y es que reconocer que tenemos un problema, es prácticamente humillarse ante él, reconocer que nosotros somos imperfectos y que solo un Dios perfecto puede ayudarnos. Y como consejo, no luches solo, hazlo con Dios y también acude a una persona en la fe que pueda ser de apoyo y aliento a tu vida a través de tu lucha, en este mensaje hablo de la ansiedad, pero aplica para cualquier situación o problema por el que estés pasando.

“Si tienes un problema el primer paso es reconocerlo y aceptarlo” … Yo le agregaría lo siguiente: “Si tienes un problema el primer paso es reconocerlo y aceptarlo delante de Dios, porque así es la única forma en que puedes sentir paz en tu vida, y ser ayudado por él”. Cristo te ama, y en el podemos encontrar paz.


echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.
1 Pedro 5:7


Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Filipenses 4:6-7



Esto es todo por el día de hoy, te invito a que compartas esta publicación y no se te olvide que público algo nuevo todos los Martes, que tengas una muy buena semana y que Dios te bendiga.

¡Hasta la próxima! 😉😊



P.D. Si necesitas alguien con quien hablar, que ore por ti o simplemente una nueva amiga, no dudes en contactarte conmigo a través de las redes sociales de A solas con Dios, yo personalmente soy quien contesta cualquier mensaje, así que siéntete con toda la confianza de escribirme. Te dejo las redes aquí abajo.

¿Ya leíste esta publicación El consejo sabio?

Sí quieres leer más, puede que te gusten o interesen estas entradas:

Comentarios

Entradas populares