Es hora de soltar

Una de las cosas más difíciles que tuve que aprender el año pasado fue aprender a “dejar ir” o el “soltar”. Es algo tan doloroso porque no se trata de renunciar, sino que es algo que trata de aceptación. Es aceptar que es necesario dejar aquello en las manos de Dios, y lo que lo hace difícil es que luchas con tu humanidad que se niega a dejarle aquello en sus manos, porque uno cree que puede solucionarlo o arreglarlo.

Dando un poco de contexto, el año pasado tuve que aprender a dejar ir amistades que en su momento fueron buenas, pero de alguna forma ya no aportaban nada bueno a mi vida, más que solo resentimiento, dolor y confusión. Fue tan difícil entender que necesitaba dejarlas ir porque lo único que hacían era lastimar. Hablándote un poco respecto a mi persona, solía ser de aquellas que tendían a aferrarse a las cosas o las personas. Dios me ha ido enseñando que al único al que yo debo aferrarme es a él y su palabra.

Nunca voy a olvidar cuando le dije a mi mamá que no podía soltar aquellas amistades. Ella solo me dijo lo siguiente: “Tienes que soltarlo ya, déjaselo a Dios, es el único que te puede ayudar. No puedes quedarte ahí, no te hace bien. Valora aquello que fue y sigue adelante”. Sabio consejo que me dio. Aceptarlo y dejar ir aquello, para ponerlo en manos de Dios, sí que dolió, pero trajo paz a mi vida, y me hizo sanar.

No sé qué sea aquello que no puedes dejar ir o soltar en tu vida, quizás una amistad o relación que no te edifica, tal vez algún problema o dificultad, un vicio, dolor, tristeza o angustia. Sea lo que sea, hoy quiero animarte a que aprendas a soltar y a dejar ir aquello que sientes que te asfixia, aquello que no te edifica o te ayuda a avanzar, aquello que te preocupa y te quita el sueño. Por favor, suéltalo y déjalo en las manos del Señor. Él dará paz a tu vida. No se trata de renunciar o resignarse, se trata de aceptar que Dios tiene el control de tu vida y él sabe lo que es mejor para nosotros.

Sé valiente, es hora de soltar.


Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Mateo 11:28-30



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¡Hasta la próxima! 😉😊



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