Algo extraordinario
La semana pasada empecé a leer el libro de Daniel, y sinceramente, esta vez se sintió como la primera vez que leía aquellos pasajes; fue una visión distinta y algo nuevo que aprender. La historia bíblica de cómo Daniel y sus amigos son rescatados del horno de fuego es una historia que me ha tocado enseñar en varias ocasiones a los niños de la iglesia, y la verdad, como cada suceso en la Biblia, es algo tan impresionante.
Resumiendo un poco la historia para dar un poco de contexto en caso de que no la conozcas: Daniel y sus amigos decidieron no adorar aquella estatua de oro que había construido el rey Nabucodonosor en Babilonia, eligieron ser obedientes y fieles a Dios, incluso si eso ponía en riesgo sus vidas. Así que el rey se enfureció y ordenó que, como castigo, los arrojaran al horno de fuego.
Para sorpresa del rey y de las personas alrededor, vieron a uno más entre las llamas: Dios había mandado a un ángel a protegerlos. Así que el rey, al ver que estaban caminando por el horno sin sufrir ningún daño, ordenó que Daniel y sus amigos fueran sacados. Cuando salieron estos jóvenes del horno, estaban intactos. Dios realmente hizo algo extraordinario para glorificar su nombre y gran poder. (Puedes leer la historia en Daniel, capítulo 3).
Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante al Hijo de los dioses.
Daniel 3:25
Esta historia me llevó a reflexionar y al mismo tiempo a cuestionarme: ¿alguna vez me ha pasado algo extraordinario que, humanamente, es imposible que suceda, pero sucedió? En mi análisis, le pregunté a un amigo cercano, y me contó algunas historias de su vida, de situaciones extraordinarias donde, definitivamente, si hablamos desde nuestra humanidad, no tienen explicación, más que solo fue Dios quien lo hizo.
Al pensar en mi vida, encontré historias donde, solo con recordarlas, digo: "Vaya, esto es inexplicable", pero sé que fue la mano de Dios obrando. Contando de manera breve, una ocasión, camino a mi universidad, al pasar la calle, un carro pudo haberme atropellado si no fuera por alguien que me empujó hacia adelante y me hizo dar unos pasos hacia la zona segura de la calle. Lo sorprendente es que ninguna persona había a mi alrededor que me haya empujado. ¿Quién lo hizo? Hasta la fecha sigo tan sorprendida... Sé que fue Dios.
Creo que si todos nos ponemos a analizar nuestras vidas, es probable que encontremos una historia así de sorprendente, algo en lo que decimos: "No había forma de que algo así sucediera", y simplemente podemos confirmar que es Dios quien tiene cuidado de nosotros, pero sobre todo, nos muestra su grandeza en las cosas que podemos considerar simples, pero también en lo extraordinario.
Así que, así como Dios tuvo cuidado de Daniel y sus amigos en aquel horno de fuego, donde salieron intactos sin ni siquiera ninguna quemadura, confía en que Dios tendrá cuidado de ti. Sujetémonos de su mano y vivamos una vida que le agrade y le honre en todo momento.
Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros.
Efesios 3:20
¡Hasta la próxima! 😉😊
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