Servir

Hace una semana, una persona me hizo una pregunta: “¿Qué es lo que más te gusta de servir?”, a lo cual respondí que lo que más me gusta es que aprendes a amar a Dios, la obra del Señor y a la iglesia. Me pareció tan increíble que unos días después, una hermana de la iglesia me dijo: “Este es el verdadero trabajo, así es como se aprende a amar la obra del Señor, sirviendo”.

Cuando comencé a servir a Dios, tenía 13 años, y recuerdo que veía a los jóvenes de mi iglesia apoyar, y yo anhelaba ser uno de ellos. Tuve la oportunidad de ayudar como parte del staff en unas escuelitas de verano, y realmente fue difícil. Esa vez me regañaron y la verdad es que me sentí tanto, que por mi cabeza pasó “ya no vuelvo a ayudar nunca más”. Agradezco a Dios que no me haya dejado hacerlo.

Desde entonces, empecé a involucrarme poco a poco en servir en mi iglesia. Comencé siendo asistente de una maestra de club bíblico (la maestra era mi mamá, pero era servicio honesto, xd). Pasaron algunos años y se suspendió ese club, y poco después se atravesó la pandemia. Cuando la pandemia pasó y empezamos de nuevo a poder congregarnos, empezó a haber un pensamiento muy constante en mi cabeza. Cada vez que me sentaba en las bancas del templo, llegaba a mí lo siguiente: “Quiero algo más que esto, quiero servirte en algo Señor”. Recuerdo que empecé a pedirle a Dios en oración que me mostrara dónde quería que yo le sirviera, que adonde me mandara, ahí iría. Créanme que no pasó mucho, y me pidieron apoyar un mes en el área de niños con las clases de la escuelita dominical, pasó el mes, y seguía ahí. Tengo que admitir que, pasando el mes, lo que yo quería era irme porque yo estaba esperando a que Dios me dijera dónde quería que le sirviera. Sé lo que estarás pensando, yo sé que era más que obvio que Dios ya había contestado mi oración, pero por alguna razón me negaba a aceptar que ahí era, tenía miedo y no me sentía capaz.

En uno de esos momentos de inseguridad, le dije a mi mamá que iba a renunciar, que iba a hablar con el pastor para decirle que ya no iba a continuar apoyando. No voy a olvidar las palabras de mi mamá: “¿Acaso no estabas orando por que Dios te dijera dónde quería que le sirvieras? ¿No te has dado cuenta de que él ya te respondió?”. En ese momento lo entendí todo. Dios ya me había respondido.

Gracias a Dios, hoy tengo casi 4 años sirviendo en el ministerio de niños de la iglesia, y créeme que es de las cosas más bonitas que me han pasado. Al principio hubo mucha resistencia de mi parte, pero en el proceso empecé a entender que esto era un llamado de Dios para mi vida. Me lo confirmó muchas veces a través de otras personas, hasta que lo entendí y decidí aceptarlo con gratitud.

Durante estos años, Dios me ha enseñado tantas cosas, y una de ellas es que servirle no es fácil si lo hacemos con nuestras propias fuerzas. Es menos difícil cuando dejamos que él nos use, él nos guíe y ayude. Él se encarga de capacitarnos y darnos las herramientas que necesitamos para hacerlo. He tenido mis altas y bajas, me he equivocado, he llorado y también muchas veces me han dado ganas de renunciar, pero agradezco que Dios no me haya dejado hacerlo.

El servicio a Dios es una ofrenda para Dios, y créeme que tiene una gran recompensa. Así que el día de hoy te animo a que, si ya le sirves al Señor, sigas adelante, aunque a veces parezca difícil. Dios va con nosotros, él nos sostiene. Y si aún no le sirves, te animo a que lo hagas. Es así como aprendemos a enamorarnos de Dios, a valorar y apreciar su obra.


En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;

Romanos 12:11


Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.

Juan 12:26

 

Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.

1 Corintios 15:58


Esto es todo por el día de hoy, te invito a que compartas esta publicación y no se te olvide que público algo nuevo todos los Martes, que tengas una muy buena semana y que Dios te bendiga.

¡Hasta la próxima! 😉😊



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