Buen amigo
Hay un texto de la Biblia que ha resonado en mi cabeza últimamente, es el siguiente:
En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia.
Proverbios 17:17
Este texto me hace reflexionar en que rodearse de buenas amistades en nuestra vida es una de las cosas más valiosas que podemos llegar a tener; una amistad incondicional que sea de edificación para nuestra vida. Siendo sincera, puedo decirte que a lo largo de mi corta vida han desfilado muchas personas, personas que en su momento fueron grandes amistades y que ahora, por alguna u otra razón, simplemente ya no están presentes en mi vida. Y aunque al principio es duro de enfrentar, sé que nada sale del control de Dios; hay personas que solo están de paso y, aunque honestamente me hubiera encantado que se hubieran quedado, Dios me enseñó varias cosas a través de ellas.
Pero si realmente nos ponemos a hablar de verdaderos amigos, de esos que perduran sin importar que pasen los años, gracias a Dios puedo decirte que Él me ha bendecido con tener una buena amiga. Sin importar el día, la hora o la semana, siempre ha estado ahí para mí, así como yo para ella. Y es tan especial para mí esa amistad porque es una de las tantas formas en que Dios me demuestra su amor y cuidado a través de otras personas. Es de esas amigas que siempre me dice las cosas que uno casi nunca quiere escuchar, me aconseja y me exhorta si es necesario. Somos muy diferentes, casi podría decir que somos lo contrario la una de la otra, pero lo que nos une es Cristo, y es por eso por lo que nos llevamos tan bien.
Cuando estaba en la escuela secundaria, Dios me hizo entender que si en mi vida yo quería rodearme de buenas amistades, primero tenía que aprender a ser una buena amiga. Y la verdad es que me costó entender que se trataba de dar sin esperar algo a cambio. Muchas veces en nuestro actuar están actitudes como "aquella persona me ignoró, entonces yo le voy a hacer lo mismo", "es que él o ella nunca se disculpa, entonces yo no tengo por qué pedirle perdón", "ellos no comparten, entonces yo no voy a ser compartido". Dios me hizo aprender a dar sin esperar algo a cambio, a ser buena amiga sin importar lo que los demás hagan o no hagan, a hacer un esfuerzo por intentar reflejar el amor de Cristo. Creo que no hay un mejor ejemplo de lo que es ser buen amigo que Jesús; fue despreciado, ignorado, odiado, pero siempre se mostró amigo para quien lo buscara.
Empecé a ser esa amiga que yo deseaba tener, y Dios me mandó a una buena amistad. Aunque ninguna de las dos es perfecta, Dios nos enseña a estar ahí una para la otra en todo tiempo, en la necesidad, en la angustia, momentos de alegría, pero también en aquellos de tristeza o de dolor. En cualquier situación, ahí Dios nos ha ayudado a estar.
El día de hoy quiero animarte a que seamos buenos amigos, como dice en su palabra: "En todo tiempo ama al amigo", porque créeme que cuando te encuentres en tiempos de angustia, ahí van a estar. Seamos sabios y rodémonos de buenos amigos, aquellos que sean de edificación en nuestra vida, que nos hagan crecer en Dios, nos apoyen, nos alienten y animen a ser mejores cristianos, con los que podamos compartir risas, pero también llorar juntos. Empieza por ser ese amigo que quieres en tu vida y verás que Dios obrará.
El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; Y amigo hay más unido que un hermano.
Proverbios 18:24
¡Hasta la próxima! 😉😊
P.D. Si necesitas alguien con quien hablar, que ore por ti o simplemente una nueva amiga, no dudes en contactarte conmigo a través de las redes sociales de A solas con Dios, yo personalmente soy quien contesta cualquier mensaje, así que siéntete con toda la confianza de escribirme. Te dejo las redes aquí abajo.
¿Ya leíste esta publicación Permanece?
Sí quieres leer más, puede que te gusten o interesen estas entradas:
Recuerda que puedes seguir la página de A solas con Dios en redes sociales como:
Facebook: https://www.facebook.com/SamMASCDOficial
Instagram: https://www.instagram.com/ascdoficial
.png)

Comentarios
Publicar un comentario