Cicatrices

Puedo decir que uno de mis momentos más caóticos del año pasado fue el tener un pequeño accidente con un cúter, que es como una pequeña navaja de mano que solemos utilizar para cortar de papel o cartón. Estaba haciendo una manualidad y por descuidada casi me llevo el dedo, me hice una leve cortada en mi dedo pulgar de la mano izquierda, gracias a Dios no fue profunda ni de gravedad, sin embargo, fue una situación bastante sangrienta y preocupante, ya que soy una persona a la que la sangre le hace entrar en nervios.

Como toda herida al principio era muy doloroso e incómodo, pero con el paso de los días fue sanando hasta que me quedo una pequeña cicatriz, después era curioso que, aunque la herida ya había cicatrizado de todas formas seguía sensible esa parte de mi dedo, aun me dolía, así fue hasta que gracias a Dios ya no me dolió más. Ahora cada que veo la cicatriz en mi dedo es imposible no recordar aquella tragedia, que, aunque en su momento lloraba de preocupación ahora me da algo de risa contarla.

Las cicatrices es una forma natural en la que el cuerpo sana una herida, y estoy casi segura de que las personas que tienen alguna, tienen una historia de cómo fue que sucedió, pero lo más importante es que nos dejan una lección o aprendizaje, siento que el tenerlas son como un recordatorio, aunque con el tiempo se van desvaneciendo, nunca desaparecen por completo.

He estado hablando de las cicatrices que tenemos en nuestra piel, puede ser que tengas una o ninguna, pero ¿qué hay de esas que no se ven?, de esas heridas que guardamos en el corazón, de aquellas cosas que no hemos logramos sanar ¿tienes alguna herida que no ha cicatrizado?

El año pasado Dios me ayudo a darme cuenta de que tenia una herida muy grande en mi interior, una herida que no había dejado que él sanara, y era tan molesto porque cuando algo duele no te deja en paz hasta que lo atiendes, en mi corazón traía cargando algo que me pesaba mucho, pero hasta que lo deposite en las manos de Dios es cuando por fin esa herida pudo empezar a cicatrizar, y a dejar de doler, dejó de lastimar. Cuando nosotros dejamos que Dios nos ayude a sanar nuestras heridas, es cuando por fin hay paz.

No tengo ni la menor ide de quién eres, ni por lo que has pasado o por lo que estas pasado, pero lo que si se es que Dios es el único que puede sanar tus heridas, el único que puede ayudarte a perdonar, sanar un corazón roto, a dejar el rencor, la ira, la amargura, a dejar tu pasado atrás o cualquier cosa que necesites sanar en tu vida.

Dejemos que Dios sane nuestras heridas, quedara una cicatriz que probablemente no se olvide, pero cuando lo recuerdes que no sea con dolor, sino que sea un recordatorio de que tenemos un Dios tan bueno que nos ayuda a seguir adelante sin importar que tan grande sea tu herida, dificultad, problema o prueba.


Él sana a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas.

Salmos 147:3


Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

Mateo 11:28



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¡Hasta la próxima! 😉😊



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