Guarda tu corazón
Se bienvenido a este blog en donde no importa cuantos años tengas, si eres niño o un adulto, siempre será un gusto tenerte por aquí, es un placer mi nombre es Samantha Martínez y esto es A solas con Dios “Un momento entre él y yo”.
Antes de empezar con el tema del día de hoy quiero decir que se que no conozco quien está detrás de la pantalla, pero si eres fiel lector de este blog desde ya un tiempo, te habrás dado cuenta de que siempre relato historias de las cosas que suceden en mi vida donde Dios me enseña, la vida es un constante aprendizaje. Dios nos habla todo el tiempo. Y te estarás preguntando ¿por qué esta introducción tan larga?, bueno, esto es porque de lo que voy a hablar a continuación es algo que mantengo muy privado, pero Dios ha puesto en mi corazón desde ya hace un tiempo el compartir este testimonio.
Esta publicación es para todos, pero la dedico especialmente a los que están solteros o personas que han pasado o se encuentran en una situación como esta o parecida.
La historia que hoy quiero contarte es aquella que realmente me marco y fue de mucha enseñanza. Hubo un chico que empecé a conocer como un amigo en tiempo de pandemia, un chico cristiano con un corazón realmente entregado a Dios, podía ver a Dios en él, hablábamos mucho, de la cosa más sencilla hasta la más compleja y profunda. Éramos dos amigos que se preocupan el uno por el otro, y realmente una persona en la que podía confiar y que era ese amigo con el que contaba con su apoyo, siendo muy sincera empezamos como buenos amigos y en el camino empecé a desarrollar sentimientos por él, y lo que me hizo fijarme en él, fue su amor por Dios, definitivamente me hice muchas ilusiones y confundí las cosas ya que me dejé guiar por mis sentimientos.
Dios me iba mostrando a través de predicaciones y su palabra, que sus tiempos son perfectos y que el tiene a una persona especial para nosotros, yo en eses entonces esperaba en el fondo de mi corazón que Dios me mostrara a una amistad especial que en el futuro aspirara a un noviazgo. Yo sabía que el gusto era normal pero el que pusiera mis ojos en ese muchacho no sería bueno para mí porque no era el tiempo y yo debía tener mis ojos puestos en Jesús y esperar su perfecto plan. Sin embargo, decidí seguir a mi corazón y seguía haciéndome mil ilusiones, sabia que el sentimiento no era mutuo y él tenía sus ojos puestos en otra chica, cuando sucedió lo imaginable fue el momento más terrible para mí.
Este fue uno de los momentos más dolorosos y caóticos que había experimentado en mi corta vida, me rompieron el corazón como se dice secularmente, y todo se me vino a bajo porque esta fue la temporada de mi vida en donde considero que perdí mi identidad, mi respeto y amor por mi misma. La temporada en donde decidí que las personas fueran una prioridad en mi vida en lugar de tener mi mirada puesta en Jesús.
Esa noche mientras lloraba le dije a Dios en oración: “perdóname por esto, me mostraste que no era para mí y de todas formas me aferré, y me terminé perdiendo. Por favor ayúdame a guardar mi corazón, ayúdame a no poner mis ojos en ningún chico hasta que sea la persona que tu tienes para mí, por favor ayúdame a sanar y a enfocarme en ti”.
Quiero aclarar que nunca paso nada, no fuimos novios, no me confesé, no intente algo, tampoco fue una conquista, solo éramos amigos que se hicieron muy cercanos, a mi me gustaba, pero él nunca lo supo. La verdad si fue algo que me dolió mucho en su momento y tuvo su proceso, tenía 17 años pero agradezco a Dios esto que permitió en mi vida porque me enseño tanto, ahora entiendo y comprendo que en la vida desfilan muchas personas por nuestras vidas, unas solo van de pasada y otras se quedan, pero ninguna sale del control de Dios.
Hoy en día Dios me ha ayudado a cuidar mi corazón como no tienes idea, ha habido chicos que se me han acercado o me han llamado la atención, no te voy a decir que no, sin embargo, sigo esperando fiel y confiando en que ahora no es el tiempo hay otras cosas que atender primero, seguir fortaleciendo mi relación con Dios, desarrollar esos dones y talentos que él me ha dado para su servicio, mi vida académica y entre otras cosas. Tengo casi veinte años y se que aun soy bastante joven, sé que el tiempo de Dios para cada uno es diferente, pero en esta entrada yo solo quiero darte el consejo de que guardes tu corazón.
A mis amigos tal vez ya los tengo cansados de decirles siempre lo mismo acerca del noviazgo, pero, espera el tiempo de Dios, no corras, mantén tu vista puesta en Jesús y cuando menos lo imagines Dios va a mostrarte esa persona que el tiene para ti. En resumen, no te guíes por tus emociones y sentimientos, mejor deja que sea Dios quién te guie en cada momento de tu vida, busquemos primero lo eterno y lo demás vendrá por añadidura. Guarda tu corazón, sigue esperando y confiando en él.
Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Mateo 6:33
Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.
Proverbios 4:23
¡Hasta la próxima! 😉😊
P.D. Si necesitas alguien con quien hablar, que ore por ti o simplemente una nueva amiga, no dudes en contactarte conmigo a través de las redes sociales de A solas con Dios, yo personalmente soy quien contesta cualquier mensaje, así que siéntete con toda la confianza de escribirme. Te dejo las redes aquí abajo.
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