¡Esfuérzate!
¡Hola, hola!, ¿cómo estás?, espero que te encuentres muy bien, mi nombre es Samantha Martínez y te doy la bienvenida a mi blog: A solas con Dios
Cuando estaba en la escuela primaria y sacaba una mala nota en mis exámenes mis padres siempre me hacían esta pregunta “¿estás segura de que diste tu mayor esfuerzo?”, tengo que decir que hasta la fecha esa pregunta sigue resonando en mi casa, “¿ya disté lo mejor de ti?, ¿ya disté tú 100%?”, recordé esto porque hace poco volví a escucharlo cuando mi mamá se lo preguntaba a mi hermano menor que está en preparatoria.
Asi que me puse a meditar en esto, en que si realmente en todo lo que hacemos damos lo mejor de nosotros mismos, siendo muy sincera creo que hay muchas cosas en las que no suelo esforzarme lo suficiente, por ejemplo, con decirte que tengo algunos muy malos hábitos que me gustaría corregir, si soy honesta me he esforzado muy poco para cambiarlos.
Creo que muchas veces en nuestras vidas hay cosas con las que realmente no solemos esforzarnos, pero hay una de ellas que me gustaría recalcar ya que en algunas ocasiones puede ser parte de nuestra realidad, cuando se trata de mantener una comunión constante con Dios, no solemos esforzarnos lo suficiente, y es que es tan sencillo no esforzarse por ser constantes, por permanecer o ser perseverantes en algo.
El día de ayer por la noche me encontraba algo abrumada por algunas cosas que están próximas a suceder en mi vida tanto espiritual como personal, solo el hecho de pensar en cosas que tengo que hacer y que demanda de esfuerzo y dar lo mejor de mí, me hacía querer huir de todo, pero en ese momento llego a mi la palabra de Dios diciéndome:
Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.
2 Timoteo 2:1
Esta cita bíblica fue tan reconfortante a mi corazón, y ahí fue donde me di cuenta de que siempre queremos hacer todo en nuestras propias fuerzas, es por eso por lo que siempre fallamos al intentar ser constantes, al permanecer o ser perseverantes en algo, porque lo hacemos en nuestras fuerzas y no con la ayuda de Dios.
Nuestra fuerza solo proviene de Dios, nos seamos como Sansón que creyó que su gran fuerza provenía de él mismo, esfuérzate en Dios y veras que de ahora en adelante dar lo mejor de ti será mucho más sencillo, ya que no lo harás tu solo sino con la ayuda de quien todo lo puede.
¡El Señor Soberano es mi fuerza! Él me da pie firme como al venado, capaz de pisar sobre las alturas.
Habacuc 3:19 (NTV)
Esto es todo por el día de hoy, te invito a que compartas esta publicación y no se te olvide que público algo nuevo todos los Martes, que tengas una muy buena semana y que Dios te bendiga.
¡Hasta la próxima! 😉😊
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