Memorias
¡Hola, hola!, ¿cómo estás?, espero que te encuentres muy bien, mi nombre es Samantha Martínez y te doy la bienvenida a mi blog: A solas con Dios
El día de ayer mientras limpiaba mi habitación me encontré unas libretas, las cuales había comenzado a utilizar como un diario, te estarás preguntando ¿tienes un diario?, así es, y no me da vergüenza admitirlo, sé que para muchos es algo anticuado pero para mí es algo bastante especial que me ayuda a externar pensamientos que más adelante en el futuro cuando los leo puede ayudarme a recordar como es que Dios me ayudó a superar diversas situaciones, la verdad es que me resulta una forma de terapia emocional bastante útil, con que tengo que admitir que da un poco de risa leer a mi yo del pasado, su forma de pensar y su manera de ver las cosas es muy diferente a la actual yo, ahí es donde me doy cuenta que pareciera que yo no noto tantos cambios en mi persona pero cuando leo mis palabras me convenzo de que he madurado aunque sea un poquito.
Cuando éramos niños, creo que a la mayoría de nosotros nos toco llevar un diario, ya fuera por voluntad propia o porque nos lo pidieron en la escuela, en lo personal yo lo tuve por ambas razones, recuerdo que solía escribir cosas muy sencillas, algo tipo “Querido diario, el día de hoy fui a la escuela y cuando regresé a mi casa comí sopa de fideo con pollo”, ¡lo sé!, puede parecer algo muy tonto pero así escribía mi yo de 10-12 años, recuerdo que cuando estuve en la secundaria mi forma de escribir en mi diario se volvía más interesante, pensamientos algo más profundos, recuerdo cuando mi profesor de español de segundo de secundaria nos pidió que lleváramos un diario para poder calificar nuestra escritura y redacción, la verdad es que era muy simple ese diario, el maestro lo revisaba cada viernes y cuando me lo revisó lo que me dijo fue lo siguiente “Esta muy bien redactado peor necesitas ser mas expresiva”, solo pensé “No puedo ser muy expresiva porque lo va leer usted”, en fin, ninguno de esos diarios existen hoy en la actualidad, me encargue de deshacerme de la evidencia para después no tener que morir de vergüenza en el futuro, y créeme que estoy muy agradecida con mi yo del pasado.
El 2020 fue el año en que comenzó la pandemia del covid a nivel mundial, y fue ese año, específicamente en el mes de Marzo cuando yo nuevamente empecé a escribir un diario, como podrás imaginar, la situación de la pandemia me dio mucho de que documentar en mi diario, esta vez era un diario mas serio, con que la verdad lo estuve hojeando ayer por la tarde y créeme que si fuera por mi lo quemaría ahora mismo, es muy vergonzoso, pero lo único que me detiene a no tirarlo es que lo escribí en un año bastante histórico, tal vez en el futuro podría escribir un libro, así que por eso me he detenido a deshacerme de él, en el 2021 muchas cosas cambiaron y creo que es el mejor diario que tengo hasta la fecha, al menos no me da vergüenza leerlo.
Cuando analizaba a mi yo de 16 y 17 años, solo pensaba en lo mucho que he cambiado, por las situaciones por las que he pasado, lo mucho que Dios me ha enseñado y ha trabajo en mí. Hoy no puedo decirte que soy muy grande, por que la verdad no lo soy, tan solo tengo casi 19 años, pero puedo decirte que, sin importar el ser tan joven, Dios me ha mostrado en distintas situaciones su amor, su fidelidad y misericordia, también me ha mostrado que en cada momento de mi vida siempre ha estado conmigo.
Probablemente te estés preguntando la razón por la cual cuento todo esto, y es que ayer mientras leí uno de mis diarios pensé “Yo puedo examinar distintos momentos de mi vida a través de este cuaderno, pero Dios tiene toda mi vida escrita”, esto me llevo a reflexionar en que nada esta oculto a los ojos de Dios y que el lo ve todo, sabe mi vida de principio a fin, sé que podré avergonzarme de las cosas que he escrito en el pasado en estos diarios, pero sin importar faltas o cosas que hayan pasado, para Dios no le es relevante, sino que él nos limpia de nuestros pecados y nos da una nueva oportunidad de empezar de nuevo.
¿Cuántos de nosotros vivimos inmersos en antiguas memorias?, a veces podemos vivir pensando en lo que ya paso, lamentándonos por aquello que debimos haber hecho o por aquello que debimos haber dicho, creo que la vida es muy corta para vivir lamentándonos, preocupándonos, viviendo con miedo o rencor por algo que ya pasó, llevemos nuestras cargar y problemas a Dios, pidamos que limpie nuestro corazón de todo esto y nos ayuda a vivir el presente.
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
2 Corintios 5:17
Mi invitación el día de hoy, es que examinemos nuestras vidas y corazones, que veamos como Dios nos ha ayudado y ha sostenido, dejemos atrás todo aquello nos hace que dejemos de vivir el presente, las “memorias”, solo son recuerdos que como mi diario, solo sirven para aprender de ellas.
Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
Filipenses 3:13-14
Esto es todo por el día de hoy, te invito a que compartas esta publicación y no se te olvide que público algo nuevo todos los Martes, que tengas una muy buena semana y que Dios te bendiga.
¡Hasta la próxima! 😉😊
P.D. Si necesitas alguien con quien hablar, que ore por ti o simplemente una nueva amiga, no dudes en contactarte conmigo a través de las redes sociales de A solas con Dios, yo personalmente soy quien contesta cualquier mensaje, así que siéntete con toda la confianza de escribirme. Te dejo las redes aquí abajo.
¿Ya leíste esta publicación Hagamos una pausa?
Sí quieres leer más puede que te gusten o interesen estos:

Comentarios
Publicar un comentario