Y... ¿Ahora qué?
¡Hola!, ¿cómo estás?, espero que estés muy bien, te doy la bienvenida a mi blog: A solas con Dios
Al principio del 2020 todos comenzamos muy emocionados el año, emocionados por el comienzo de una nueva década, entusiasmados por todos los planes y cosas increíbles que haríamos este año.
Nuestro estilo de vida era muy ocupado y acelerado, vivíamos andando de un lado para otro sin parar, teníamos una vida muy activa, de un momento a otro todo dio un giro de 180 grados, tuvimos que detenernos y quedarnos en casa, todo el mundo se vio vista en la misma condición, el estilo de vida que tenía cada persona cambio y nos dimos cuenta de lo vulnerables que somos como seres humanos.
Estando en cuarentena experimentamos y vivimos un sin fin de emociones, probablemente sentimos miedo, preocupación, angustia, enojo o bueno tal vez la idea de permanecer en cuarentena no te vino tal mal. En cuarentena aprendimos a valorar desde el hecho de poder salir con libertad hasta el simple hecho de poder ver o abrazar a aquellos que amamos, aprendimos a valorar todo aquello que nos rodea, aprendimos a valorar nuestros trabajos y escuelas, aprendimos que nada es para siempre y que de un momento a otro nuestra vida puede cambiar de manera repentina, descubrimos nuevos pasa tiempos, con tanto tiempo libre comenzamos nuevos proyectos, encontramos nuevas pasiones o tal vez te diste cuenta de lo bueno que eres para hacer algo que nunca te imaginaste que podrías hacer, mejoramos, fortalecimos o reconstruimos nuestras relaciones con nuestra familia o amigos, aprendimos a estar unidos a pesar de la distancia y a actualizarnos en los aspectos tecnológicos, nos pusimos a cuentas con Dios y mejoramos nuestra comunión con él y a ahora si tuvimos tiempo para él, reímos, aprendimos, reflexionamos, valoramos, lloramos por partidas, pasamos situaciones difíciles pero aun así seguimos adelante por la gracia inmerecida de Dios.
Dios nos enseñó que podemos hacer mil planes y querer hacer muchas cosas pero que el que tiene la última palabra es él, nos enseñó a que aprendiéramos a confiar y a descansar en él porque nada se sale de su control, nos enseñó que todo tiene su tiempo y que todo lo que él hace es con un perfecto propósito.
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Eclesiastés 3:1
Pero la pregunta es ¿realmente hemos aprendido algo en esta situación?, o seguiremos viviendo nuestras vidas igual que antes, en una rutina acelerada en donde no había tiempo para la familia y amigos, en donde tampoco tenías tiempo para Dios a pesar de que él nos ha dado el tiempo no podíamos dedicarle tan solo cinco minutos para orar o leer su palabra, ¿tu vida volverá a ser igual? O ¿realmente será diferente?
El mundo definitivamente cambio, la realidad que se vive ahora es otra, pero el único que no cambio y nunca estuvo cerrado a pesar de estar en una pandemia fue Dios y sigue y seguirá siendo así.
Así que dime ¿qué sigue?
Te aconsejo lo siguiente:
Que de ahora en adelante tu prioridad número uno sea siempre Dios, nos descuides tu comunión con él, búscalo diario en su palabra y en oración, sírvele y busca agradarlo siempre con tu vida; no descuides a tu familia, que sea tu prioridad número dos, cuida de ellos, valóralos y aprecia cada momento que pasas con ellos; y que tu prioridad número tres sean tus amigos.
En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia.
Proverbios 17:17
Disfruta de la vida en el camino del Señor y valora a las personas que tienes alrededor, porque la vida no dura toda la vida y el momento más seguro que tienes es ahora mismo, nos desperdicies tu tiempo y ocúpate en lo verdaderamente importante.
Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.
Salmos 90:12
Esto es todo por el día de hoy, te invito a que compartas esta publicación y no se te olvide que público algo nuevo todos los Martes, que tengas una muy buena semana y que Dios te bendiga.

Comentarios
Publicar un comentario